Los puntos principales que componen este apartado son la plantación propiamente dicha y los tratamientos culturales, entendiendo como tales la poda, el gradeo, los abonados y los riegos.

Previo al proceso de plantación propiamente dicho, es necesario haber tomado una serie de decisiones vitales para el futuro de nuestra nueva plantación. La primera cuestión sobre la que es necesario preguntarnos es sobre la idoneidad de nuestro terreno para la implantación de una especie como es el chopo. Para ello, es necesario tener claras cuáles son las características edáficas de nuestro suelo.

Es necesario recalcar que aunque el análisis del suelo previo a la plantación nos haya proporcionado unos parámetros excelentes para la implantación de una chopera en dicho terreno, esto no nos asegura el éxito de nuestra plantación con una garantía del cien por cien de posibilidades.

Es absolutamente necesario a la hora de planificar una plantación a raíz profunda, que la profundidad de la capa freática se encuentre entre 1 y 3,5 m de profundidad. En el caso de que el nivel de agua presente en la parcela se encuentre a mayor profundidad, será necesario plantearnos la necesidad de realizar la plantación a raíz superficial y con riegos abundantes durante la época estival.

La luz también es un componente importante para las choperas, de hecho es de sobra conocido por todos lo generalmente improductivo de las reposiciones de marras en los años posteriores a la plantación. Esta heliofilia implica la no tolerancia de competencia con otras especies, ni con la sombra.

Una vez analizados los parámetros anteriormente definidos, la Populicultura intensiva ó cultivo tecnificado de chopos, requiere de la continuación en la toma de decisiones que van a afectar a nuestra futura plantación.

La siguiente decisión a adoptar es la referente a la elección del clon ó clones que vamos a plantar. Se trata ésta de una decisión crucial, ya que ésta va a influir no sólo en el desarrollo de la plantación, sino en la rentabilidad a obtener al final del turno. De este modo, es importantísimo el análisis de los parámetros anteriores para llevar a cabo una elección correcta del clon que se adapte a la estación y calidad existentes en nuestra parcela.

Una vez que hayamos elegido el clon ó clones a introducir en nuestra chopera, es el momento de decidir sobre el marco de plantación. Podríamos definirlo como los metros cuadrados de terreno que le vamos a asignar a cada planta durante su desarrollo.

Esta elección debe estar marcada por los objetivos del populicultor a la hora de plantar la chopera. Si queremos obtener madera de calidad aún en perjuicio de que el turno se alargue, nos iremos a marcos más amplios. Si por el contrario, nuestro objetivo prioritario es la obtención de madera en volumen, cuyo destino será la madera de industria, entonces la plantación se deberá orientar a turnos cortos con espaciamientos reducidos.



Otro factor a tener en cuenta es la calidad del suelo. A igualdad de otros factores, podríamos decir que una alta calidad del suelo permite una cierta reducción del marco, como ya ha quedado demostrado en el apartado anterior para los terrenos correspondientes a la vega del Henar.

Una vez decidido el marco de plantación, ya se puede proceder a ejecutar los trabajos propios de plantación, según tratamos de exponer a continuación.

Según estemos en el caso de una nueva plantación o no, habrá que proceder a la eliminación de la vegetación preexistente o/y a la eliminación de los tocones y restos vegetales de la plantación anterior, antes de proceder a la nueva implantación de la chopera.

La eliminación de tocones se puede acometer de diversas maneras. En el caso de que la extracción de los tocones se realice mediante una retroexcavadora de unos 150 cv, estaremos optimizando el número de máquinas a emplear, ya que mediante la misma máquina realizaremos posteriormente la apertura de los hoyos de plantación. Por medio de este destoconado mecánico lo que haremos será extraer los tocones mediante el cazo de la retroexcavadora y trasladarlos a la linde de la parcela, donde se amontonarán para su posterior traslado a su lugar de destino. El rendimiento de esta operación depende de numerosos factores, como es el número de tocones a extraer, la configuración del terreno, etc.



A continuación del destoconado, es recomendable la realización de una labor sobre el terreno.

El tipo de labor a realizar suele consistir en un subsolado que profundice hasta los 80 cm aproximadamente. Complementariamente al subsolado suele realizarse una labor de vertedera de 30-40 cm de profundidad, la cual voltea el terreno además de romper las capas superiores del terreno.

Este ahoyado debe ir precedido de un señalamiento de los hoyos para asegurar que la plantación resulte de acuerdo al espaciamiento elegido.



Para la apertura de hoyos en plantaciones a raíz profunda, lo usual es emplear una retroexcavadora, que tiene la ventaja de remover una mayor cantidad de tierra que otros aperos también utilizados en esta fase de la plantación.



Es indispensable que la planta una vez introducida en el hoyo se encuentre en contacto con la capa freática durante todo el periodo vegetativo, ya que de esta forma evitamos que la planta sufra el típico “estrés hídrico” durante la estación estival, y la necesidad de regar durante el verano.

Para evitar que esto ocurra, es necesario conocer cuál es la profundidad de la capa freática en nuestra parcela, durante la estación de verano, ya que es ésta la estación más limitante en términos de reservas hídricas para las choperas. Para ello será necesario abrir una cata por medio de retroexcavadora durante el mes de septiembre, y medir la profundidad de la capa freática en ese momento. Esto nos determinará cuál es exactamente la profundidad a la cual tenemos que plantar nuestra chopera durante los meses de invierno.

En general se puede plantar desde los meses de noviembre a marzo, periodo que coincide con el reposo vegetativo de la planta. De todas formas, el óptimo se fija entre los primeros días de febrero hasta mitad de marzo.

Independientemente de los días elegidos es necesario asegurarse de que durante esos días no haya heladas.

El planteamiento de una chopera como cultivo moderno, intensivo y tecnificado, exige una serie de cuidados y atenciones culturales, cuyos beneficios finales justifican con creces la inversión económica a realizar. Los cuidados culturales más importantes son: labores, podas, riegos y abonados.